Saltar al contenido

Estándares y Protocolos de aplicaciones web

enero 25, 2014
protocolos web

Aunque Internet ha ido creándose sobre la marcha según las necesidades o modas que han ido surgiendo en los últimos años, todos los sistemas o servicios aparecidos para un uso generalizado se han ido creando protocolos de aplicaciones.

El organismo más influyente en materia de estándares web es el W3C (World Wide Web Consortium), una asociación internacional de empresas, formada por diversas organizaciones, cuya misión es «guiar la Web hacia su máximo potencial a través del desarrollo de protocolos y pautas que aseguren el crecimiento futuro de la Web».

Desde su creación en 1994, el W3C ha publicado más de 110 estándares abiertos para lenguajes web y protocolos, entre los que destacan las principales tecnologías sobre las que se basa la web, como URL, HTTP, HTML, XHTML y CSS, además de SOAP, XML, UDDI y WSDL que sirven para las RIA y los servicios web.

Protocolos de aplicaciones web

El principal protocolo utilizado en la Web es el HTTP, que es el Protocolo de Transferencia de HiperTexto (HyperText Transfer Protocol). Fue creado en 1989 en el CERN (Laboratorio Europeo de Física de las Partículas) como un medio para compartir los datos científicos a nivel internacional, rápidamente y a bajo coste. Es el método más común de intercambio de información en la World Wide Web, por el cual se transfieren las páginas web o páginas HTML a un ordenador. Es decir, el hipertexto es el contenido de las páginas web, y el protocolo de transferencia es el conjunto de normas mediante las cuales se envían las peticiones de acceso a una web y la respuesta de esa web.

Estándares web

Se trata de un conjunto de recomendaciones sobre la creación e interpretación de documentos web, así como de la accesibilidad, la interoperabilidad y la usabilidad sobre el desarrollo y la administración de sitios y servicios web.

Seguro que alguna vez te has encontrado con páginas que se encuentran optimizadas para uno u otro navegador. Muchos no siguen los estándares y, a la hora de crear una página, conviene tener en cuenta estas peculiaridades. Si todos los navegadores web siguiesen los estándares, los desarrolladores no deberían preocuparse por optimizar las páginas para uno u otro.